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El crecimiento moderado no basta para disminuir la pobreza

Enero 18 / 2019

Desde el inicio de las reformas en el año 1990 hasta el 2011, año en que la pobreza monetaria se redujo de un 60% a un 20% de la población, este nivel con pequeños altibajos se mantiene al finalizar el 2018; no obstante, que el crecimiento de la economía aunque moderado persiste en los últimos años.

El último reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) señala, por ejemplo, que en noviembre pasado la economía mostró un crecimiento de 5,27%, el más alto de los últimos seis meses del 2018, con lo que el PBI anualizado alcanzaría un auge de 4%. Sin embargo, se requiere crecer por lo menos 2 puntos más para disminuir sostenidamente la pobreza.

Según el Banco Central de Reserva (BCR), el crecimiento de noviembre fue impulsado por los sectores vinculados a la demanda interna, como la manufactura, construcción, pesca, comercio y servicios, que explican el 65% del auge. El instituto emisor y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) coinciden en señalar que este año 2019 será mejor y que para el primer trimestre se espera un crecimiento de 4,1%, debido a la firme recuperación del sector minero.

Los mayores niveles de pobreza persisten en las zonas rurales de la sierra, costa y selva, con un promedio de 38% de la población que soportan agudas carencias. En las ciudades, especialmente metropolitanas como Lima, este flagelo alcanza a un promedio del 15% de la población.

Por la persistencia del centralismo pese a los esfuerzos del gobierno central, la pobreza abarca a un mayor número de personas en las regiones. Según el reciente análisis del Centro de Investigación Empresarial (CIE) de PERUCÁMARAS, en la Macro Región Sur la pobreza en el último año alcanzó a un promedio de 20,7% de la población.

Por regiones, los mayores niveles de pobreza se registraron en Moquegua (38,5%), seguida de Puno (32,7%) y Cusco (25,2%). Más atrás se ubicaron Tacna (13,9%), Madre de Dios (9,2%) y Arequipa (8,1%). En el caso de Moquegua (la región del presidente Vizcarra), donde en el año 2016 la pobreza se situó en solo 9,6%, este flagelo se incrementó en los últimos dos años 28,9 puntos porcentuales, alcanzando un 38,5%.

El 3,8% de la población en esta parte del país, es decir, 183,190 personas, se encuentra en situación de pobreza extrema; siendo la región de Puno la que con un nivel de 8,8% enfrenta la mayor pobreza extrema, seguida de Cusco (2,8%) y Tacna (1,1%). El ingreso promedio mensual per cápita de esta macro región en el 2017 fue de S/ 883.

En todo caso estas cifras revelan la pobreza monetaria y no la estructural, que incorpora las carencias de vivienda, salud, educación, inseguridad, no acceso a la justicia y la no participación en la vida política, situación que ubica a ciertos estamentos de la población en la marginación económica, política, social y cultura.

Además de los esfuerzos para solucionar las carencias señaladas urge, por tanto, emprender reformas en los aspectos laboral y tributario para mejorar la productividad de los trabajadores y la competitividad de las empresas y del país, a fin del creciente acceso del Perú a los mercados internacionales, como una eficaz formar de incrementar el crecimiento para disminuir la pobreza.

Asimismo, urge la modernización de la infraestructura vial, portuaria, aeroportuaria y de las comunicaciones para mejorar el flujo de la producción; incrementar la inversión pública y facilitar la inversión privada, apelando al mecanismo de Obras por Impuestos, sobre todo en los proyectos regionales y municipales.

Por su parte, en un reciente estudio sobre la pobreza y la prosperidad compartida, el Banco Mundial afirma que pese a la situación de los países en desarrollo, la pobreza extrema viene disminuyendo en el mundo, y diseña cinco estrategias para incrementar el ingreso de los pobres: El desarrollo de la nutrición en la primera infancia, el acceso a la educación de calidad, la cobertura universal a la salud, impuestos progresivos equitativos para reducir la desigualdad y mantener los costos de eficiencia en un nivel bajo, así como mejorar sustantivamente la infraestructura productiva y social.